Islamabad se convirtió nuevamente en el epicentro de las negociaciones entre potencias enfrentadas, con Pakistán desempeñando un rol clave como mediador. Allí se desarrolla la tercera ronda de conversaciones técnicas, donde expertos de Estados Unidos e Irán avanzan en el intercambio de borradores y textos legales con el objetivo de consolidar un marco normativo que supere el actual alto el fuego y proyecte un acuerdo de estabilidad a largo plazo.
De acuerdo con medios estatales iraníes, el diálogo se enfoca en aspectos técnicos sensibles, entre ellos mecanismos de control y verificación que garanticen el cumplimiento de eventuales compromisos. Sin embargo, las diferencias persisten y el margen para el consenso continúa siendo estrecho.
En paralelo, el escenario regional exhibe señales contradictorias. Por un lado, Qatar anunció la reactivación total de su actividad marítima a partir del 12 de abril, habilitando una ventana operativa diaria y flexibilizando restricciones para embarcaciones pesqueras. La medida apunta a normalizar el comercio y la circulación en un contexto de relativa distensión logística.
¿Al borde del acuerdo? Estados Unidos e Irán terminaron las dos primeras rondas de negociaciones, que seguirán el domingoPero esta apertura contrasta con la creciente tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz, donde Irán advirtió sobre posibles respuestas “severas” ante el paso de buques militares extranjeros. La advertencia se produce tras la confirmación de Estados Unidos sobre el despliegue de dos portaaviones en la zona y el inicio de operaciones de desminado, lo que eleva el riesgo en uno de los corredores energéticos más sensibles del mundo.
Desde Teherán, la Guardia Revolucionaria reafirmó su “plena autoridad” para supervisar el tránsito marítimo, endureciendo aún más la postura frente a la presencia militar occidental.
En el plano político, el presidente Donald Trump se mostró distante respecto de los resultados inmediatos de las negociaciones y ratificó una línea de firmeza estratégica desde Washington.
Más contundente aún fue el mensaje desde Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que su país, en coordinación con EE.UU., logró desmantelar el programa nuclear y de misiles iraní. “Querían estrangularnos, y ahora somos nosotros quienes los estrangulamos”, afirmó, al tiempo que describió a Irán como debilitado y en una lucha por su supervivencia.
Cuál fue la condición que puso Benjamin Netanyahu para fimar un acuerdo con LíbanoEn este contexto, voces diplomáticas y analistas advierten sobre la fragilidad del proceso. La exministra pakistaní Hina Rabbani Khar definió a su país como un “puente de confianza”, aunque señaló que cuestiones como la liberación de activos iraníes y el alto el fuego en el sur del Líbano -en relación con Hezbollah- siguen siendo puntos críticos.
Por su parte, Richard Haass remarcó que la fase técnica busca imponer un sistema de inspecciones intrusivas para evitar la reconstrucción del programa nuclear iraní, una exigencia que desde Teherán ya califican como inaceptable.